Los días 8, 9 y 10 de septiembre, con el curso recién empezado, llevamos el planetario portátil al Colegio Alemán de Zaragoza. Montamos la cúpula en la sala multiusos y durante esas tres jornadas todo el alumnado, desde Infantil hasta la ESO, pudo disfrutar de la actividad sin salir del centro.
Tener el planetario en el propio edificio permite que el colegio entero participe de la experiencia sin necesidad de desplazamientos. Bajan a la sala cuando les toca, entran, salen… y ya está esperando el siguiente grupo. Sin pérdidas de tiempo y de regreso al aula a los pocos minutos.

Infantil no pregunta lo mismo que la ESO
El planetario móvil que ven al entrar es el mismo en todos los turnos, y aun así la sesión se parece poco de una edad a otra. Con Infantil el tiempo se va en mirar y en preguntar, así que nos quedamos en el Sol, la Luna y algún planeta y dejamos que sean ellos quienes pregunten. En Primaria ya se puede parar la proyección, reconocer alguna constelación y ver que el cielo no está fijo, sino que se «mueve» a lo largo de la noche. En la ESO, con más cosas oídas en clase, la misma cúpula aguanta una conversación más larga, de distancias, de la luz de las estrellas y de qué tienen realmente encima, porque la pregunta ya no es «qué es eso», sino «por qué es así».
Un espacio cubierto y poco más
La sala multiusos era suficiente porque tenía el espacio necesario para la cúpula (6 metros de diámetro y 3,20 de altura) y una toma de corriente cercana, que es todo lo que hace falta para empezar. Los distintos grupos fueron entrando por turnos y el jueves, al terminar, la sala volvió a quedar disponible. Así de fácil para el colegio.
Los niños y las niñas disfrutaron de su «pase espacial», de los audiovisuales, de los juegos, de las fotos con la luna y de toda la experiencia astronómica en una jornada para recordar.
Si quieres llevar el planetario a otro colegio de la ciudad, en la página de planetario portátil en Zaragoza contamos cómo lo organizamos por la provincia.

