Del eclipse de Sol al eclipse de Luna

El 12 de agosto, miles de personas en España levantamos la mirada para contemplar un eclipse total de Sol. Apenas 16 días después, durante la madrugada del 28 de agosto, la protagonista volvió a ser la Luna, esta vez atravesando parcialmente la sombra de la Tierra.

¿Es casualidad que dos eclipses hayan ocurrido con tan poca diferencia? En absoluto. Para entenderlo solo tenemos que seguir las fases de la Luna.

De Luna nueva a Luna llena

La Luna tarda aproximadamente 29,5 días en completar su ciclo de fases: Luna nueva, cuarto creciente, Luna llena y cuarto menguante.

El 12 de agosto, durante el eclipse solar, la Luna estaba en Luna nueva. En esta fase se encuentra entre la Tierra y el Sol. Cuando los tres astros están suficientemente alineados, la Luna puede ocultar el Sol y producir un eclipse solar.

Durante los días siguientes, la Luna continuó su recorrido alrededor de la Tierra. Pasó por el cuarto creciente y, unos 15 días después, llegó a la Luna llena.

Y entonces cambió la configuración: ahora era la Tierra la que se encontraba entre el Sol y la Luna. Si la alineación es adecuada, la Luna atraviesa la sombra de nuestro planeta y se produce un eclipse lunar.

Eso fue lo que ocurrió el 28 de agosto, con un eclipse parcial de Luna. En el momento máximo, alrededor del 93 % del diámetro lunar se encontraba dentro de la parte más oscura de la sombra terrestre.

¿Por qué pueden ocurrir dos eclipses tan seguidos?

Los eclipses no se producen todos los meses porque la órbita de la Luna está inclinada unos 5 grados respecto al plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Normalmente, la Luna pasa por encima o por debajo de las alineaciones necesarias.

Pero dos veces al año se producen unas ventanas de tiempo llamadas temporadas de eclipses, durante las cuales el Sol, la Tierra y la Luna pueden alinearse de la manera necesaria.

Por eso podemos tener un eclipse solar durante una Luna nueva y, unas dos semanas después, un eclipse lunar durante la Luna llena. La temporada de eclipses de agosto de 2026 nos ofreció precisamente esa secuencia:

12 de agosto → Luna nueva → eclipse total de Sol

28 de agosto → Luna llena → eclipse parcial de Luna

Entre ambos acontecimientos, la Luna recorrió aproximadamente media órbita alrededor de la Tierra.

Una misma danza, dos eclipses

Los dos eclipses de agosto no fueron fenómenos independientes, sino dos consecuencias de la misma danza entre el Sol, la Tierra y la Luna.

El 12 de agosto, la Luna proyectó su sombra sobre nosotros. El 28, fue la Tierra quien proyectó la suya sobre la Luna.

Dos eclipses separados por apenas 16 días que nos recuerdan que, incluso después de que termine un gran espectáculo como el eclipse solar, el cielo sigue teniendo mucho que contarnos.

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