¿Cómo sabemos de qué están hechas las estrellas?

Cuando miramos una estrella, vemos apenas un pequeño punto de luz. Está tan lejos que parece imposible saber qué hay en su interior. Sin embargo, los astrónomos pueden averiguar de qué está hecha una estrella sin necesidad de acercarse a ella.

La clave está en su luz.

La luz de una estrella puede separarse en sus diferentes colores, formando un espectro, parecido a un arcoíris. Al observarlo con instrumentos especiales aparecen unas pequeñas líneas oscuras.

Estas líneas son como una huella digital. Cada elemento químico produce un patrón diferente. El hidrógeno, el helio, el hierro, el calcio o el sodio, por ejemplo, dejan sus propias líneas características.

Los científicos conocen esas señales porque pueden estudiarlas en el laboratorio. Después, cuando observan la luz de una estrella, buscan esas mismas líneas en su espectro. Así pueden saber qué elementos contiene.

Y no solo eso. El estudio de la luz también permite conocer otras características de las estrellas, como su temperatura o su velocidad.

En realidad, cuando observamos una estrella, no estamos viendo únicamente luz: estamos recibiendo información sobre ella a través de la luz que ha viajado durante años, siglos o incluso miles de años hasta llegar a nosotros.

Así es como podemos conocer la composición de estrellas que están a distancias enormes, sin haber estado nunca cerca de ellas.

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