Desde la Antigüedad, el ser humano ha mirado al cielo en busca de sentido. Antes de telescopios y satélites, las estrellas eran mapas, calendarios y relatos. En el planetario de L’Univers recuperamos esa tradición milenaria: leer el firmamento como un libro de historias, donde cada constelación es un personaje y cada movimiento celeste, un capítulo.
El cielo como narración compartida
Las constelaciones no son solo agrupaciones de estrellas; son construcciones culturales. Civilizaciones muy distintas —griegos, babilonios, pueblos mesoamericanos o culturas del norte de Europa— proyectaron en el cielo sus dioses, miedos y héroes. Contar estos mitos en el planetario permite comprender que la astronomía es, a la vez, ciencia, historia y antropología.
Constelaciones que cobran vida
Algunas de las historias más habituales en nuestras sesiones incluyen:
- Orión, el cazador: visible en los cielos de invierno, es una de las figuras más reconocibles. Su mito habla de fuerza, desafío y destino, y sirve para explicar estrellas brillantes, nebulosas y orientación nocturna.
- Casiopea y Andrómeda: un relato de orgullo, castigo y redención que conecta varias constelaciones entre sí, mostrando cómo el cielo funciona como un gran escenario narrativo.
- Hércules: símbolo del esfuerzo y la superación, ideal para introducir la idea de constelaciones extensas y menos evidentes a simple vista.
Aprender astronomía a través del mito
El relato mitológico no sustituye al rigor científico; lo complementa. A través de las historias, el público:
- Aprende a reconocer patrones estelares.
- Comprende por qué ciertas constelaciones solo se ven en determinadas épocas del año.
- Recuerda mejor nombres, posiciones y relaciones entre estrellas.
La emoción abre la puerta al conocimiento: cuando una constelación tiene una historia, deja de ser abstracta.
Una experiencia para todas las edades
En el planetario, los mitos permiten adaptar el discurso a públicos muy diversos. Para los más pequeños, son cuentos que despiertan la imaginación; para adultos, una forma de reconectar con el cielo desde una perspectiva cultural y reflexiva. En todos los casos, el objetivo es el mismo: que al salir, el visitante vuelva a mirar hacia arriba con otros ojos.
El cielo, un patrimonio de historias
Contar mitos y constelaciones es también una manera de proteger la noche. Solo se valora lo que se conoce, y solo se cuida aquello que emociona. En L’Univers creemos que divulgar estas historias es una forma de preservar no solo el conocimiento astronómico, sino también el vínculo ancestral entre el ser humano y el firmamento.

